No te peines

Mar 20, 2020 | 0 Comentarios

Un hábito es aquello que realizamos cotidianamente, de manera automática, inconsciente…

Encontrarse a diario con cabellos partidos, es lo habitual, por desgracia. Mucho daño nos han hecho los cuentos de princesas, pero sobre este tema podríamos estar escribiendo durante días, en esta ocasión sólo me interesa hablar de esa mala costumbre que está totalmente integrada en nuestra cultura, la de cepillarse el pelo todos los días, en la ducha, con el pelo húmedo, mientras lo secamos, cuando ya está seco…

El acto de cepillar el cabello es prácticamente como exfoliar su cutícula continuamente.

Imagina un lazo con varios nudos a lo largo de toda su longitud, ¿cómo harías para deshacerlos? Seguramente tratarías de abrir cada nudo por separado, despacio, para que el lazo quede intacto después de deshacerlos todos. Bien, como en nuestra vida cotidiana no tenemos tiempo de hacer esto, es más facil simplemente deslizar el cepillo hasta que todos los nudos quedan en la parte de abajo de nuestro cabello. Después, un par de tirones y listo. ¡Pelo desenredado!

Con este sistema, lo único que conseguimos es literalmente partir el cabello, cuando lo hacemos, es exactamente igual que si partiéramos una cuerda, un cordón hecho de fibra, todas las fibras que están dentro se abren, se separan y nunca más vuelven a tener ese aspecto ordenado. Cuando esto ocurre, nuestros cabellos se juntan entre sí de forma desordenada, parece que están enfadados entre sí, y lo que pasa es que están desprotegidos, les falta la cutícula protectora, nos la hemos cargado.

Es fácil pensar que nuestro cabello es así, siempre está fosco, encrespado, necesitamos dominarlo a base de calor, cepillo en mano. Mano dura con él. DISCIPLINA.

Si sólo cambiáramos un poco nuestros hábitos, en muy poco tiempo, nuestro pelo sería otro. No sabes la velocidad a la que se regenera la fibra capilar. Si te interesa que tu pelo esté suave al tacto sin tener que hacer nada, si quieres que los nudos desaparezcan literalmente de tu vida…

¡NO TE PEINES MÁS!

Lo primero es aprender a lavarnos el pelo sin peines, nunca debemos peinarnos con el pelo mojado, pues es mucho más sensible. Así que con nuestra mascarilla o acondicionador, simplemente pasamos un poco los dedos y aclaramos. Después secamos con la toalla, sin miedo, si vamos a secar con secador, utilizando los dedos durante el proceso nos desharemos de casi todos los nudos. Después, los que queden intentaremos deshacerlos al contrario de como lo haría un cepillo, es decir, abriendo el nudo con los dedos, veréis qué facil es soltarlos. Si dejas que tu pelo se seque al aire, lo mejor es esperar a que esté seco y con los dedos iremos poco a poco soltando los nudos. Al principio te parecerá que el encrespamiento es imposible de controlar, puedes pasar unas semanas complicadas hasta que te habitúes al cambio, mientras tanto te recomiendo que si no cepilles el pelo cuando ya no haya nudos y esté totalmente seco, ahí si podrás disfrutar de un buen cepillado sin riesgos. Por último existen algunas ayudas maravillosas para recuperar la fuerza de nuestro pelo.

Lo que más me gusta de todo esto es que sé que esta técnica funciona. Puedo asegurar, por experiencia, que cambiando este simple hábito y utilizando los productos adecuados, tu pelo mejorará un 100%, he visto verdaderas transformaciones, así que te animo a probar. No pierdes nada, ¿no?