Un nuevo año, un nuevo propósito

02/01/2018

Un nuevo año, un nuevo propósito

No sé si a vosotros os pasa, pero yo llevo más de una década enganchada a las listas de cosas que hacer para organizar mi día a día. Me he pasado los últimos años rellenando agendas, notas, apps de to do lists de todo tipo... con el firme propósito de aprovechar al máximo las 24 horas del día.

Después de meditar sobre esto un tiempo, me he dado cuenta de algo curioso, a menudo lo que consigo con tantas listas es frustrarme, porque la mayoría de los días no termino todo lo que me propongo y lo que es peor, no valoro lo que realmente he hecho porque siempre le doy prioridad a lo que no he hecho, a aquello que se queda por hacer. 

Al margen de que las listas para mi seguirán siendo algo imprescindible para poder mantener el orden en mi cabeza, este año he decidido darle la vuelta a la tortilla y en vez de escribir todo aquello que quiero hacer en un día, voy a tratar de escribir todo lo que de verdad he conseguido hacer al final.

Este año he comenzado una agenda especial, una en la que sólo voy a escribir de noche y donde voy a dejar apuntadas sólo aquellas cosas que he conseguido hacer durante ese día. Así , si miro hacia atrás, no volveré a encontrarme con todas esas listas de deseos interminables, prefiero recordar cómo fue un día cualquiera en mi vida. Un 7 de Mayo o un 13 de Abril de 2018... y poder guardar esa agenda y dentro de unos años ver cómo era mi vida en un día cotidiano de este nuevo año que acaba de empezar.

Mi propósito para este año es escribir una agenda de cosas sencillas que pasan en el día a día y que a menudo no les doy importancia, por ejemplo, en vez de guardar la lista de la compra, guardaré los platos que cociné con esa compra y qué cosas comí cada día. En vez de apuntar el próximo proyecto de mi hija Emma para el cole y cuándo tiene que presentarlo, apuntaré cómo hemos pasado esa tarde y en qué parte del proyecto hemos avanzado y en vez de apuntar un libro que quiero leer o una película que quiero ir a ver, apuntaré mi experiencia de cuando lo haya hecho.  

Así, si consigo terminar el año con este nuevo propósito, tendré una especie de diario práctico al final del camino donde podré ver en qué estoy poniendo mi energía realmente y no dónde me gustaría ponerla.

Sólo quiero pedirle al 2018 una vida que escribir y no una que programar. 

HELLO NEW YOU!!!