Las edades de la belleza III.

26/04/2018

Las edades de la belleza III.

Por fin, hemos llegado a la primera de las etapas reales de la plenitud en la mujer. Una etapa rica y llena de cambios positivos donde por primera vez nos reencontramos con nosotras mismas y comenzamos a ver la luz al final del túnel.

A los 30 años, las necesidades no es que cambien, es que se hacen menos imperiosas. Llevamos años luchando con nuestras inseguridades y por primera vez empezamos a aceptarlas. Ya no peleamos tan fuerte para hacer desaparecer aquello con lo que no estamos conformes, y lo que es más importante, no consentimos que nos hagan sentir mal por ello.

Somos jóvenes, nos sentimos llenas de fuerza, estamos empezando a saborear nuestros esfuerzos a todos los niveles y eso se nota en nuestra actitud, en nuestro cuerpo físico, en nuestra mente y en nuestras emociones. Muchas de nosotras ya somos madres al llegar a esta edad, pero la mayoría empezamos a sentirnos preparadas para emprender este nuevo desafío de la vida, porque una vez que nos hemos reconocido, estamos dispuestas a compartir, a promover nuevas vidas, ideas, proyectos... a nutrir a nuestro alrededor, a cuidar y a entregarnos para lo que realmente hemos venido a hacer aquí. Y no sólo hablo de las que nos convertimos en madres y formamos familias, hay muchas formas de darnos, a través de nuestros trabajos, profesiones o pasiones. Es una etapa muy fructífera y en la que comenzamos a ver con más claridad de dónde venimos y lo que es más importante, hacia dónde nos dirigimos.

A nivel belleza también es una etapa maravillosa. Somos inconformistas, buscamos encontrar placer y eficacia en los productos que elegimos. Nos encanta cuidarnos y aprender a conocernos a través de rutinas y hábitos que nos empoderen. Ya no buscamos tanto parecernos al resto, buscamos la individualidad, la diferencia, ser únicas y valoradas por ello. Es el principio de una nueva etapa que nos prepara para seguir creciendo, esta vez con nuestras emociones, nuestras inquietudes y nuestras imperfecciones como bandera.

Los productos anti todo entran en nuestra vida para recordarnos que se acaban los años de juventud, pero no os dejéis engañar. Estos productos que van a acompañarnos para cuidar de los efectos secundarios de los años cumplidos, son nuestros mejores aliados no para volver al pasado, sino para cuidar del presente y enfrentarnos al futuro siendo conscientes de lo maravilloso que es mirar nuestro cuerpo desde el amor y no desde la exigencia.

¡Bienaventurados los 30!

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