Cómo trabajar las emociones con rutinas Beauty

06/10/2017

Cómo trabajar las emociones con rutinas Beauty

En nuestra generación se nos pasaba todo con la comida, si teníamos un mal día, si un chico no nos hacía caso, si discutíamos con alguna amiga… Siempre había un Donut de chocolate cerca, una peli o unas palomitas. Yo estoy poniendo en práctica la Cosmética Emocional también para superar esos momentos y no tener que tirar de nevera en momentos de ansiedad. Por eso cuando veo que Emma ha tenido un mal día en el cole, en vez de prepararle una merienda especial, le preparo una beauty session especial, que puede ser un baño de aceites aromáticos, pintarle las uñas de su color preferido o hacer Shantala. Lo mismo con Olivia, si se encuentra triste o si no nos hemos podido ver porque mi trabajo me ha mantenido fuera unos días, me gusta llegar a casa y bañarnos juntas o jugar a hacerle peinados especiales en vez de traer un juguete o unas chuches.

Con estos pequeños cambios trato de transmitirles algo que para mi es esencial; no podemos escapar del día a día y no siempre los días son estupendos, además siempre habrá alguien que nos caiga mal o que nos haga alguna faena, eso forma parte de la vida, pero está en nosotras tomar el relevo y en esos días en los que te sientes con el ánimo más bajo de lo normal, tú eres la primera responsable de mejorarlo con cuidados que te hagan sentir bien y con pequeñas cosas que harán que tu cuerpo agradezca.

Suplantar emociones con comida ya sabemos todas las de nuestra generación por experiencia que no es lo más sano del mundo, porque nos aportan un bienestar efímero y después nos dejan una sensación de culpabilidad y malestar que dura mucho más que el bienestar proporcionado, además de lo perjudicial que son esos alimentos para la salud. Yo aprendí esto en un curso de Mindfull Eating que hice el pasado invierno con Itzíar Dijón y desde entonces me he planteado gestionar las emociones de mis hijas desde este punto de vista, añadiendo a su educación emocional sustitutos más beauty. Así espero que cuando sean mayores sepan gestionar mejor esos momentos por los que todos tenemos que pasar en nuestra vida cotidiana y los aprovechen para su propio beneficio.


Lo primero que debemos hacer es ayudarles a identificar qué emoción es la que sienten y gestionarla desde el respeto y dejar que esa emoción en concreto tenga su espacio para salir, sanar y desaparecer. Una vez identificada, probaremos con las herramientas que creamos que pueden funcionar mejor para ese momento en concreto. Estas son algunas ideas:

Ira: Juego de actividad o salir a correr/andar y después baño caliente.

Ansiedad: Masaje con ojos cerrados, probaremos a taparles los ojos con una venda mientras les hacemos un pequeño masaje relajante.

Estrés: Shavasana (descanso tumbados mientras nos concentramos con los ojos cerrados en diferentes partes del cuerpo) con música, incienso o sonidos de gong para mantener la concentración. 

Ansiedad: Preparar una opción healthy juntas con ingredientes especiales (hacer la compra juntas)

Mimos: Baño juntas, mascarilla de pelo y cara y cantar canciones que nos gusten y que nos sepamos la letra.

Tristeza: Colorterapia: mandalas o dibujos para pintar juntos mientras tenemos una mascarilla rica en la cara. 

Inseguridad: Este juego es super divertido y les enseña a reirse entre ellas y de ellas mismas. Se trata de montar una mesa de maquillajes y una de ellas se tapa los ojos y tiene que maquillar a la otra sólo tratando de encontrar sus facciones a través del tacto. La que consigue el efecto más bonito o interesante, es la ganadora. Se puede hacer entre varias amigas y se lo pasan genial.

¡Espero que os haya gustado! 

Contadme en comentarios. 

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